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Instrucciones para subir una escalera

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Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso. Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin...

Pasó La Diligencia...

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Pasó la diligencia por el camino y fuése; y el camino no se volvió más bello, ni siquiera más feo. Así por esos mundos es la acción humana. Nada quitamos y nada ponemos; pasamos y olvidamos; y el sol siempre es puntual, todos los días. Fernando Pessoa

El Otoñado

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Estoy completo de naturaleza, en plena tarde de áurea madurez, alto viento en lo verde traspasado. Rico fruto recóndito, contengo lo grande elemental en mí (la tierra, el fuego, el agua, el aire), el infinito. Chorreo luz: doro el lugar oscuro, trasmito olor: la sombra huele a dios, emano son: lo amplio es honda música, filtro sabor: la mole bebe mi alma, deleito el tacto de la soledad. Soy tesoro supremo, desasido, con densa redondez de limpio iris, del seno de la acción. Y lo soy todo. Lo todo que es el colmo de la nada, el todo que se basta y que es servido de lo que todavía es ambición. Juan Ramón Jiménez

Te recuerdo como eras en el último otoño...

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Te recuerdo como eras en el último otoño. Eras la boina gris y el corazón en calma. En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. Y las hojas caían en el agua de tu alma. Apegada a mis brazos como una enredadera, las hojas recogían tu voz lenta y en calma. Hoguera de estupor en que mi sed ardía. Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: boina gris, voz de pájaro y corazón de casa hacia donde emigraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas. Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. Hojas secas de otoño giraban en tu alma. Pablo Neruda

Quemando puentes

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El puente Mirabeau mira pasar el Sena Mira pasar nuestros amores. Y recuerda al alma serena Que la alegría siempre viene tras de la pena Viene la noche suena la hora Y los días se alejan Y aquí me dejan Frente a frente mirémonos-las manos enlazadas- Mientras que pasan bajo el puente De nuestros brazos -fatigadas- Las hondas silenciosas de nuestras dos miradas Viene la noche suena la hora Y los días se alejan Y aquí me dejan El amor se nos fuga como esta agua corriente El amor se nos va Se va la vida lentamente Cómo es de poderosa la esperanza naciente Viene la noche suena la hora Y los días se alejan Y aquí me dejan Huyen el lento día y la noche serena Mas nunca vuelven Los tiempos que pasaron ni el amor ni la pena El puente Mirabeau mira pasar el Sena Viene la noche suena la hora y los días se alejan y aquí me dejan Guillaume Apollinaire

Un patio

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Con la tarde se cansaron los dos o tres colores del patio. Esta noche, la luna, el claro círculo, no domina su espacio. Patio, cielo encauzado. El patio es el declive por el cual se derrama el cielo en la casa. Serena, la eternidad espera en la encrucijada de estrellas. Grato es vivir en la amistad oscura de un zaguán, de una parra y de un aljibe. Jorge Luis Borges

Mar en la mañana

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Que me detenga aquí. Que también yo contemple por un momento la naturaleza, el luminoso azul del mar en la mañana y del cielo sin nubes y la amarilla arena: estancia hermosa y grande de la luz. Dejadme que me detenga aquí y crea que esto veo (ciertamente esto vi un instante tan sólo cuando aquí me detuve) y no, incluso ahora, mis sueños, mis recuerdos, la rediviva imagen del placer. Constantine Cavafy