5/1/18

El camello cojito (Auto de los Reyes Magos)
El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su «Longinos».
—¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
—Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.
El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
—Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.
A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino;
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
—ya cantaban pajarillos—
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
—No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero —repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño
(Gloria Fuertes)

29/10/16

Otoño



Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran

ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda

aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha

Mario Benedetti

5/7/16

El Aparador





Tallado en roble oscuro, un gran aparador
-tan viejo que ha tomado el aire de los viejos-
al abrirse derrama, con su sombra, un olor,
excitante perfume de los vinos añejos.

Lleno está del barullo de viejas antiguallas,
lencería olorosa, amarilla, de ajados
encajes de mujeres y niños, faramallas
de pañuelos de abuelas con grifones pintados

Es en él que se encuentran, dijes y medallones,
guardapelos, retratos, olor de secas flores
que al perfume de fruta barajan sus olores.

¡Oh aparador antiguo! Historias a montones
quisieras tú contar, cuando crujientas inciertas
lentamente y negras vas abriendo tus puertas.

Arthur Rimbaud





3/6/16

NOCHES DEL MES DE JUNIO


A Luis Cernuda
Alguna vez recuerdo
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve)
                            porque en ese mes
sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña
lo mismo que el calor que empezaba,
                                                           nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.

Eran las noches incurables
                                           y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.

Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir
         o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
                                     Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.

Jaime Gil de Biedma

3/5/16

Mayo

No sé qué fragancia a azahares
hoy tiene el agua del mar.
¿Será este Mayo de oro,
esta cimera solar,
o este viento de palomas,
que anda sin sentirse andar?

Si él estuviera a mi lado,
oh Dios, ¡qué felicidad!

Juana de Ibarbourou

19/4/16

Joan Manuel Serrat , ESPECIALMENTE EN ABRIL, 1987

Especialmente en abril


Especialmente en abril
se echa a la calle la vida.
Cicatrizan las heridas
y al corazón, como al sol,
se le alegra la mirada
y se abre paso entre las nubes.
Al paisaje se le suben
los colores a la cara.
Y apetece ir donde cubre
a nadar contra corriente.
En abril especialmente
- en Buenos Aires, octubre -.

Se ruega al señor "fulano de tal"
- dice la voz de la conciencia malherida -
que haga el favor de personarse
urgentemente en la salida.

Que el día más insospechado
y de cualquier manera,
en el lugar más imprevisto
se puede aparecer la primavera.


Especialmente en abril
la razón se indisciplina
y como una serpentina
se enmaraña por ahí.
Van buscando los rincones,
sofocadas, las parejas.
Hacen planes y se dejan
llevar por las emociones.
Sin atender, imprudentes,
el consejo de Neruda:
"que las nieves son más crudas
en abril, especialmente".

Especialmente en abril...

Joan Manuel Serrat