Hijos del Mañana

>> 3/4/07




Somos Hijos del Mañana, con nostalgia de futuro, hoy, cuando la derrota, el descontento, el desengaño, se han enseñoreado sobre cada hombre y cada pueblo. Contundente experiencia compartida, que nos atrapa, conjuga, fraterniza. Porque una única luz nos imanta o ilumina, nos hermana un único dolor... "un´unica luce ci calamita, ci affratella un unico dolore" en feliz decir de Roberto Mussapi. El mismo común dolor humano, genérico, unamuniano: "sólo el dolor común nos santifica". "Nos duele el mismo dolor y nos une el mismo delirio." (Iraset Páez Urdaneta).
Hacemos la mochila y nos volvemos vagabundos. Apoyamos las palabras sobre la sangre. Cargamos los dados en la apuesta. Arrestamos al viento, al sol, las mariposas. Sabemos del alma del silencio. De la piedra que alguna vez fue estrella. Del sagrado terror de la locura. Vamos siendo un retrato del alma de la tierra. Dejamos pasar la noche por encima de nosotros mientras las islas no se cansan de bañarse. Nos hacemos a la lluvia. Matamos la tristumbre. Rompemos alfileres, paraguas y repisas. Inventamos ratos, penas, alegrías y tardanzas. Echamos un vistazo al mundo. Nos provoca quedarnos solos en la tierra. Falta ponerle trampas a la muerte.
Qué grato encontrarse con la niebla de vuelta a las primeras madrugadas, sentir el surco entre la propia mano al estrecharle el corazón al sueño. Qué grato preguntar a la neblina por la primera plana de la escuela y, fijada la vista en lontananza, tomarle las lecciones al destino. Ya casi vespertinos en la cuesta, en cúmulo, las sedes reunidas se vuelcan todas hacia el mismo aljibe. Provoca, entonces, empezar la siembra y desde una colina de la aldea darle un abrazo fuerte a la existencia.
La casa vieja del limón dormido el tiempo lleva en su morral ahora, la vida corre, se desgaja, implora el sueño antiguo en el rupestre nido. El bosque espeso -cafetal florido- al aire brinda su fragante flora y entre el amor ardiente se desflora ante el paso del hombre confundido. Limón y cafetal, jardín y sueño -pertrechos en la guerra de la vida- desgrana el alma en impaciente empeño y al borde de la sombra en estampida, el hombre frunce compungido el ceño al verse en el recuerdo de salida.
Errabundos, soñamos con la paz de los primeros días. Lentamente, todos los caminos se hacen nuestros. Entre el herbaje vamos siendo. Entre tempestades, descubierta el hambre, renacemos a la vida. De ida o de regreso, damos con el viejo patio de la vieja casa, donde un árbol, único entre los árboles de la casa ya muerta nos espera, solo entre zarza herida, olvidado de todos, simple memoria viva, profunda de la tierra.
A pesar de la noche de la guerra, como gota de lluvia deshojada, la sombra de una casa aguardará al hijo del mañana al pie de un árbol encendido.

Pablo Mora








Dust in the wind


I close my eyes, only for a moment,
and the moment's gone
All my dreams, pass before my eyes,
a curiosity

Dust in the wind,
all they are is dust in the wind.

Same old song,
just a drop of water in an endless sea
All we do,
crumbles to the ground, though we refuse to see

Dust in the wind, all we are is dust in the wind

Don't hang on,
nothing lasts forever but the earth and sky
It slips away,
and all your money won't another minute buy.

Dust in the wind,
all we are is dust in the wind
Dust in the wind,
everything is dust in the wind.


Kansas

3 comentarios:

Osselin 3 de abril de 2007, 12:08  

Una de mis canciones preferidas. recuerdo de adolescente relacionado con aquella música:

Salen de tus ojos
palabras diamantinas
transparencia veraz
brillo que no ciega
toco tu piel y tiemblas
todo es cierto
no hay mentira
poema de Osselin.

Meme 3 de abril de 2007, 20:49  

Bon vespre, Osselin

Siempre un placer leer algo tuyo en mi Isla.

¡Ay! me gustaría expresar mis sentimientos con estos hermosos poemas...
como lo haces tú

Una abraçada, amic

Osselin 5 de abril de 2007, 9:03  

Gracies, princesa

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