A veces ...

>> 25/1/08


"Dreamer" de Pablo Picasso


A veces el poema es el objeto o don
y con más evidencia
pone de manifiesto ese propósito:
dar luz a una palabra
sin quitarle su magia
o ser depositario
de una visión o de un sentir
que toma cuerpo
en sílabas contadas.

Clara Janés


8 comentarios:

m.eugènia creus-piqué 25 de enero de 2008, 20:35  

Meme,fantástica Clair de lune,he cerrado los ojos `porque así disfruto más de la música es una obra que me entusiasma.
La música es lo que realmente me llega a fondo,quizá lo que más,seguido de un buen poema.

Petonets.

Selma 26 de enero de 2008, 0:12  

Me ha gustado entonces y me gusta ahora este regalo recibido por partida doble.. con la música de fondo y contemplando lo que nos queda de luna... las palabras sí tienen magia y tú desde tu isla sabes transmitirla una vez más..

Merci petite Fée pour tes cadeaux! Mille baisers!

J. 26 de enero de 2008, 4:34  

Meme, me encanto encontrarme con esta isla que desde hace mucho tiempo no esta abandonada, porque cada vez llegan nuevos naufragos, y se alimentan y embriagan de tu poesía, muchas gracias.

ana porras 27 de enero de 2008, 1:01  

Meme, ¡Qué maravilla de música ! Te hace disfrutar y sentir la belleza olvidando todo lo demás.
Gracias

Elena de San Telmo 27 de enero de 2008, 19:09  

Querida Meme.
He llegado a tu isla y he encontrado un remanso como en una poesía que todo lo dice a media voz.
Hermoso post y la música preciosa.
Besos

Meme 27 de enero de 2008, 21:29  

Maria Eugènia ,

Clair de lune nos invita a soñar...

Un abrazo.

Gracias por tu visita.

Estas ninfas quisiera perpetuar.
Que palpite
su granate ligero, y en el aire dormite
en sopor apretado.
¿Quizás un sueño amaba?
Mi duda, en oprimida noche remota, acaba
en más de una sutil rama que bien sería
los bosques mismos, al probar que me ofrecía
como triunfo la falta ideal de las rosas.

Stéphan Mallarmé (La siesta de un fauno)


Selma

Un molt foro petó per a tu.

Reflexionemos…
¡Si las mujeres que glosas
un deseo figuran de tus locos sentidos!
Se escapa la ilusión de los ojos dormidos
y azules, cual llorosa fuente, de la más casta;
¡mas, la otra, en suspiros, dices tú que contrasta
como brisa del día cálido en tu toisón!
¡Que no! que por la inmóvil y lasa desazón
-el sol con la frescura matinal en reyerta-
no murmura agua que mi flauta no revierta
al otero de acordes rociado; sólo el viento
fuera de los dos tubos pronto a exhalar su aliento
en árida llovizna derrame su conjuro;
es, en la línea tersa del horizonte puro,
el hálito visible y artificial, el vuelo
con que la inspiración ha conquistado el cielo.

Stéphan Mallarmé (La siesta de un fauno)


J.

Sois vosotros que llenáis ésta Isla, vuestras palabras hacen que cada día esté menos abandonada.

Gracias a ti.

Un abrazo

Sicilianas orillas de charca soporosa
que al rencor de los soles mi vanidad acosa,
tácita bajo flores de centellas, DECID:
“Que yo cortaba juncos vencidos en la lid
“por el Talento; al oro glauco de las lejanas
“verduras consagrando su viña a las fontanas,
“ondea una blancura animal en la siesta;
“y que al preludio lento de que nace la fiesta,
“vuelo de cisnes, ¡No! de náyades, se esquive ”
“o se Sumerja…
Fosca, la hora inerte avive
sin decir de qué modo sutil recogerá
húmenes anhelados por el que busca el LA:
me erguiré firme entonces al inicial fervor,
recto, bajo oleadas antiguas de fulgor,
¡Lis! uno de vosotros para la ingenuidad.

Stéphan Mallarmé (La siesta del fauno)


Ana .

Tus cuadros son como esta música llenos colores y magia.

Gracias.

Un abrazo.
Sólo esta nada dócil, oh labios, propalad,
beso que suavemente perfidias asegura.
Mi pecho, virgen antes, muestra una mordedura
misteriosa, legado de algún augusto diente;
¡Y basta! arcano tal buscó por confidente
junco gemelo y vasto que al sol da su tonada
que, desviando de sí mejilla conturbada,
sueña, en un solo lento, tramar en ocasiones
la belleza en redor, quizá por confusiones
falsas entre ella misma y nuestra nota pura;
y de lograr, tan alto como el amor fulgura,
desvanecer del sueño sólito de costado
o dorso puro, por mi vista ciega espiado,
una línea vana, monótona y sonora.
¡Quiére, pues, instrumento de fugas, turbadora
siringa, florecer en el lago en que aguardas!
Yo, en mi canto engreído, diré fábulas tardas
de las diosas; y por idólatras pinturas,
a su sombra hurtaré todavía cinturas:
así cuando a las vides la claridad exprimo,
por desechar la pena que me conturba, mimo
risas, alzo el racimo ya exhausto, al sol, y siento
cuando a las luminosas pieles filtro mi aliento,
mirando a su trasluz un ávida embriaguez.
Stéphan Mallarmé (La siesta del fauno)


Ele


Esta Isla que conecta tan bien, en este universo sin fronteras, con tu verano astral, tus palabras y tu amistad.

Un beso.

Oh ninfas, los RECUERDOS unamos otra vez.
“Mis ojos, tras los juncos, hendían cada cuello
“inmortal, que en las ondas hundía su destello
“y un airado clamor al cielo desataba;
“y el espléndido baño de cabellos volaba
“entre temblor y claridad, ¡oh pedrería!
“corro; cuando a mis pies alternan (se diría
“por ser dos, degustando, langorosas, el mal)
“dormidas sólo en medio de un abrazo fatal:
“las sorprendo, sin desenlazarlas, y listo
“vuelo al macizo, de fútil sombra malquisto,
“de rosas que desecan al sol todo perfume,
“en que, como la tarde, nuestra lid se resume”.
¡Yo te adoro, coraje de vírgenes, oh gala
feroz del sacro fardo desnudo que resbala
por huír de mi labio fogoso, y como un rayo
zozobra! De la carne misterioso desmayo;
de los pies de la cruel al alma de la buena
que abandona a la vez una inocencia, llena
de loco llanto y menos atristados vapores.
“Mi crimen es haber, tras de humillar temores
“traidores, desatado el intrincado nido
“de besos que los dioses guardaban escondido;
“pues, yendo apenas a ocultar ardiente risa
“tras los pliegues felices de una sola (sumisa
“guardando para que su candidez liviana
“se tiñera a la fiel emoción de su hermana
“la pequeñuela, ingenua, sin saber de rubor);
“ya de mis brazos muertos por incierto temblor,
“esta presa, por siempre ingrata, se redime
“sin piedad del sollozo de que embriagado vime”.
¡Peor! me arrastrarán otras hacia la vida
por la trenza a los cuernos de mi frente ceñida;
tú sabes, mi pasión, que, púrpura y madura,
toda granada brota y de abejas murmura;
y nuestra sangre loca por quien asirla quiere,
fluye por el enjambre del amor que no muere.
Cuando el bosque de oro y cenizas se tiña,
una fiesta se exalta en la muriente viña:
¡Etna! En medio de ti, de Venus alegrado,
en tu lava imprimiendo su coturno sagrado,
si un sueño triste se oye, si su fulgor se calma,
¡tengo la reina!
Oh cierto castigo…
Pero el alma
de palabras vacante, y este cuerpo sombrío
tarde sucumben al silencio del estío:
sin más, fuerza es dormir, lejano del rencor,
sobre la arena sitibunda, a mi sabor,
¡la boca abierta al astro de vinos eficaces!
¡Oh par, abur! La sombra miro en que te deshaces.

La Siesta De Un Fauno de Stéphan Mallarmé

Goathemala 29 de enero de 2008, 11:51  

En la sencillez está la auténtica belleza.

Una emoción que se hace palabra. Los versos son el paraguas diario con el que afronto la realidad. Se apelmazan en mi cabeza y luego no los recuerdo bien pero en realidad me da lo mismo, para mí son un goce inmediato.

Saludos.

Meme 31 de enero de 2008, 18:34  

Sí, Goathemala, nos cautiva la belleza de las palabras...
versos para comenzar el día a día lo hacen mucho más levadero.

Un abrazo.

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