El ruego del libro

>> 13/4/12



Ponme una ropa oscura, la ropa de labor,
trátame con dulzura, como si fuera una flor.
Verás cuando oigas locas historias infantiles,
que charladoras bocas son mis hojas sutiles.

Mi saber es liviano, mi saber es profundo.
Niño, me das la mano y yo te muestro el mundo.
Yo te presento un hada y te charlo del sol,
de la rosa encarnada, prima del arrebol;
de la patria gloriosa, de las almas de luz,
de la vida armoniosa del maestro Jesús

Mis hojitas nevadas piden solo un favor:
de tus manos rosadas un poquito de amor.

Gabriela Mistral

4 comentarios:

enletrasarte(Omar) 13 de abril de 2012, 20:40  

se llamaba
Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga
y fue tan grande como su nombre real
saludos

Meme 13 de abril de 2012, 21:05  

No lo sabía, Omar. Gracias y si, fue grande.

Un Saludo muy afectuoso

Chelo 14 de abril de 2012, 18:02  

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”. Proverbio Indú.

Meme 15 de abril de 2012, 10:28  

Buenos días, Chelo.
Certero proverbio.

Abrazos

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