Resumen en otoño

>> 7/11/07

En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del
recuerdo.
Asombra a veces que el fervor del tiempo
vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva;
que la belleza, tan breve en su violento amor
nos guarde un eco en el descenso de la noche.
Y así, qué más que estarse con los brazos caídos,
el corazón amontonado y ese sabor de polvo
que fue rosa o camino-
El vuelo excede el ala.
Sin humildad, saber que esto que resta
fue ganado a la sombra por obra de silencio;
que la rama en la mano, que la lágrima oscura
son heredad, el hombre con su historia,
la lámpara que alumbra.

Julio Cortázar



Oda al otoño



Estación de las nieblas y fecundas sazones,
colaboradora íntima de un sol que ya madura,
conspirando con él cómo llenar de fruto
y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez profunda;
la calabaza hinchas y engordas avellanas
con un dulce interior; haces brotar tardías
y numerosas flores hasta que las abejas
los días calurosos creen interminables
pues rebosa el estío de sus celdas viscosas.


¿Quién no te ha visto en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente,
o en surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores;
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo,
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.


¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propia música.
Cuando el día entre nubes desmaya floreciendo
y tiñe los rastrojos de un matiz rosado,
cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados, descendiendo
conforme el leve viento se reaviva o muere;
y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en alguna huerta
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.


John Keats




3 comentarios:

El Secretario 8 de noviembre de 2007, 17:26  

Hola Meme.

Sí, los frutos del otoño...

Nueces, manzanas.
Membrillos, granadas.
Uvas, castañas.
Caquis, naranjas...

Colores amarillentos
como las paredes
de tu vieja casa...

Colores castaños
como las abejas
que revolotean
en busca de las últimas flores.


Abrazo otoñal, pero menos.

Goathemala 9 de noviembre de 2007, 16:51  

Gracias Meme por tu comentario. Abordamos de una misma forma el encanto del otoño. Me gustan los dos poemas pero me decido por el de Keats al que apenas he leído.


Hace tiempo que vengo a leer poesía y ver fotos. Voy a enlazarte para que no sea tan de cuando en cuando.

--
Saludos y buen fin de semana.

Meme 9 de noviembre de 2007, 20:01  

Bona tarde Secretario.

Siguen gustándome tus poesías…

Una abraçada i un petó. (Un abrazo y un beso)


Hola goathemala

También te deseo que pases un buen fin de semana.

Un saludo de Isla a Tierra de los árboles.

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