nanas de la cebolla

>> 29/3/08



( Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer,
en la que le decía que no comía más que pan: y cebolla)










La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
.
Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.
Miguel Hernández

13 comentarios:

Selma 30 de marzo de 2008, 14:37  

Bona tarda Preciosa,

Gracias por traernos esas fotos, este video, ese poema de Miguel... y que nos sirvan para que digamos de una vez: ¡SÍ A LA MEMORIA HISTÓRICA! y que nunca más, nunca más se vuelvan a vivir estos dramas...

Un beso muy emocionado Amiga Meme, et porto al cor.

Gerardo Omaña 31 de marzo de 2008, 2:20  

Gracias por todo lo que nos muestras y por lo que escribes.
Gracias por tus deferencias y por tu afecto.

Besos para tu alma.

Antiqva 31 de marzo de 2008, 12:03  

Uno casi no se cree que hayan podido pasar desmanes de este calibre...

Ojala nunca vuelvan.

Aunque en otros paises... Mejor ni pensarlo.

Dédalus 31 de marzo de 2008, 17:33  

¡Hacía mil años que no leía las nanas!... Y ahora, mira tú por dónde, me las reencuentro gracias a ti, con la voz de Serrat y esas imágenes... que hablan solas!
Gracias, Meme. Todos hemos aprendido que hay hechos que nunca deben repetirse. Nunca.

Un beso.

Meme 31 de marzo de 2008, 23:32  

Hola amigas y amigos.

Ójala nunca se repitan estos hechos.

Un beso.

Elegía...
(En Orihuela, su pueblo y el mío,
se nos ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería...)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

Qalamana 1 de abril de 2008, 12:07  

Hermosos y emocionantes versos de Miguel Hernández...

Gracias por tu felicitación!

ana porras 1 de abril de 2008, 18:59  

Hola Meme,

Leo estas nanas y oigo a Serrat cantándolas.

















































Hola Meme,

Estas nanas van unidas a la voz de Serrat. Precisas, pero tremendas.
Gracias por el poema del amigo.

Un abrazo

Gerardo Omaña 1 de abril de 2008, 19:31  

Por tus letras por tu magia, y por mi gratitud tienes un premio creado por Imaginaria.
pasa a copiar el codigo cuando puedas.

Besos para tu alma.

Gerardo Omaña 1 de abril de 2008, 19:33  

Por tus letras, por tu magia, y por mi gratitud, tienes un premio creado por Imaginaria.
pasa a copiar el codigo cuando puedas.

Besos para tu alma.

Amor 2 de abril de 2008, 20:27  

una de las canciones de mi infancia, uno de mis poetas y uno de mis cantantes, ah, y el disco de machado, ¿recuerdas?

Frabisa 2 de abril de 2008, 23:57  

FAntástico Miguel Hernández y generosa tú que nos lo acercas.

Gracias por tu visita y tu cariñoso comentario a mi blog, siempre eres bienvenida.

un beso

Meme 3 de abril de 2008, 1:00  

PARÉ en la carretera,
y al salir de aquel bar deshabitado
noté que me seguían.

La luz del coche ajeno se acercó
a la nuca indefensa de mi coche.
El policía de la incertidumbre
pudo esconderse a tiempo
en la cortina del atardecer.
Y detrás de la curva del pasado,
igual que la linterna de un minero
en el retrovisor,
aparecía y desaparecía
la huella del que estaba persiguiéndome.

Aceleré hasta hundirme
en la venganza de la noche,
mientras el lobo de las autopistas
buscaba soledad y luna llena
en los campos borrados,
en los cruces sin nadie,
en la ciudad sin nadie
borrada por la prisa.

Hubiera preferido detenerme
al llegar a mi casa,
abrir la puerta,
abandonarme al interrogatorio,
dejar que inspeccionaran las sombras de mi archivo,
que revolviesen los cajones.
Pero al estar allí pasé de largo,
doblé la esquina muerta
y seguí la ciudad
para llevarme el coche
inevitable que me perseguía
a la espuma infectada,
al movimiento inútil de los amaneceres.

No soporté que nadie pudiera descubrir
tan limpio de sospechas el lugar donde vivo,
no soporté el registro que ya no encontrará
los nombres que buscaba, las citas y las pruebas
de la conspiración.

No me acostumbro a ser inexistente.


Luis García Montero

P.D. amig@s no sé que pasa con mi blog...sé que estáis, sin embargo no os veo

Un beso

Goathemala 3 de abril de 2008, 8:11  

Siempre me sobrecogieron esos versos y cuando comprobé a quién iban dedicados se hace difícil reprimir las lágrimas.

Saludos.

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