Recuerdo de una tarde

>> 16/4/09




Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje
rozado por la yema de los dedos,
son el mejor recuerdo de unos días
conocidos sin prisa, sin hacerse notar,
igual que amigos tímidos.

Fue la tarde anterior a la tormenta,
con truenos en el cielo.
Tú apareciste en el jardín, secreta,
vestida de otro tiempo,
con una extravagante manera de quererme,
jugando a ser el viento de un armario,
la luz en seda negra
y medias de cristal,
tan abrazadas
a tus muslos con fuerza,
con esa oscura fuerza que tuvieron
sus dueños en la vida.

Bajo el color confuso de las flores salvajes,
inesperadamente me ofrecías
tu memoria de labios entreabiertos,
unas ropas difíciles, y el rayo
apenas vislumbrado de la carne,
como fuego lunático,
como llama de almendro donde puse
la mano sin dudarlo.
Por el jardín, el ruido de los últimos pájaros,
de las primeras gotas en los árboles.

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje, de vello traspasado,
su resistencia elástica
vencida con el paso de los años,
vuelven a ser verdad, oleaje en el tacto,
arena humedecida entre las manos,
cuando otra vez, aquí, de pensamiento,
me abandono en la dura solución de tus ingles
y dejo de escribir
para llamarte.

Luis García Montero

7 comentarios:

Selma 16 de abril de 2009, 21:36  

Musa de ses Illes!

He pinchado sobre la foto y me he quedado hipnotizada, atraída, submergida dentro de este millón de flores... y soy incapaz de dar un nombre a este árbol tan ricamente vestido...

Y la sensualidad de este poema...como para embriagarse...

Gràcies Meme, Amiga per aquesta estona passada amb la teva companyia a "casa" teva tan acollidora i perfumada de carinyo...

Gràcies i tant de petons com de flors estic mirant...

Juanjo 16 de abril de 2009, 22:20  

Coincido con Selma en resaltar la belleza y la espectacularidad tanto de la foto como del árbol.

Quien le puso nombre acertó de pleno, pues si no estoy equivocado su nombre es el de árbol del amor, y en verdad lo es.

Creo recordar que por alguna leyenda o incluso una confusión con el algarrobo, se le llama también árbol de Judas, porque, según dice la leyenda, de una rama suya se colgó el traidor.

Me quedo con el primer nombre.

García Montero genial, como siempre.

Besos.

Goathemala 17 de abril de 2009, 7:43  

Bellísima foto de un Cercis siliquastrum o árbol del amor o árbol de Judas (dicen que se ahorcó en uno).

Refulgentes versos. Tanto como la foto. Nada mejor para empezar el día.

Un fuerte abrazo.

Meme 18 de abril de 2009, 10:01  

Selma, Juanjo y GoatheSiempre me ha fascinado la belleza de estos árboles. Son un regalo para la vista. El otro día, pasando por mi pueblo con mi cámara en ristra, capté esta imagen para traerla a mi Isla con los versos de nuestro admirado poeta.

Un beso

Sara 18 de abril de 2009, 15:38  

Es un árbol precioso para morir, Judas tenía buen gusto. Y el poema, una maravilla.
Besicos.

Nerim 20 de abril de 2009, 15:06  

Si señor, Judas tenía buen gusto, un bonito ramaje donde posar la última mirada. Y el poema precioso.

Un fuerte abrazo

gerardo omaña 21 de abril de 2009, 15:25  

Al igual que todos me maravillo de la estampa que dejas a mis ojos y por si fuera poco un deslumbrante poema acompañando el entorno que nos pintas.
Que calida hermosura volver hacia tu casa donde se respira el aire de la sencilléz de tus afanes.

Besos para tu alma.

  © Blogger templates Palm by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP