Oda al vino

>> 19/9/09



A lluvia de calor, techo de parras,
a reposo de pino,
actividad de avispas y cigarras
en el sarmiento fino,
cuerda de pompas y sostén de vino.




Morada episcopal, la cepa nimia,
bajo la luz levante,
en situación se pone la vendimia,
luciendo a cada instante
racimos en estado interesante.



India del grano, asociación del lujo,
vinícola paisaje,
como un mediterráneo sin reflujo,
ni flujo ni oleaje,
sólo esplendor y espuma de ramaje.



Pronto se besarán en la banasta,
nido por coincidencia,
hasta que diga el pie bailable: !basta!
las uvas: concurrencia,
asiduidad de peso y transparencia.



Les concede sazón en su mañana
la Virgen del Carmelo:
pronto la ubre oro y la de grana
enviscarán el suelo
de moscatel y tinto caramelo.



Al vino ya la tumba de madera
le prepara su fondo;
el vaso su torreón, su vinajera
la misa, el cáliz mondo:
! triunfo y consagración de lo redondo!



Lo calzarán las botas, a las cuales,
si aspecto da, despega:
latidos de las vides y costales,
palpitación y entrega
al archivo mayor de la bodega.



Subterráneo pantano de los vinos,
y camposanto oscuro
con cruz de grifo y muertos extrafinos,
corno un dulce seguro
de fontanas de pino y vino puro,



¡Qué agrado será allí verle cubierto,
hacerse espeso anciano,
impedido de árbol como el muerto,
redondo como el grano,
pistola, por el grifo, herir la mano!



Llave del vino, sexo que atraganta
la mano tabernera:
grifo corriente, y no, freno que canta
y calla, y no, y espera,
y sangra geometrías de madera.



¡Qué regalo beberlo con aroma
y calidad de higo,
sobre carácter de panal y goma,
y un cirineo amigo
buscar para el error, la duda digo¡



Líquidamente rubios, genuflexos,
como los amarantos
y las corbatas, tornará los sexos,
y hará doctores, ¿cuántos?,
consultores de esquinas y de cantos.



Como si fuera el Santo Sacramento
lo alzaré en los manteles,
o el Espíritu Santo del tormento
en figura de mieles,
o la Transformación de los claveles.



Calentará como un rojo solsticio
el hueso de mi frente,




y seré, con su carga, sin mi juicio,
no el yo de diariamente,
sí otro loco mejor y diferente.



Miguel Hernández

3 comentarios:

Sara 20 de septiembre de 2009, 11:37  

Yo, q no bebo vino, con este post tan bonito, hasta tengo ganas de tomarme una copita!
Besicos.

Selma 20 de septiembre de 2009, 15:10  

Ayer noche te visité mi Musa.. no dejé pisadas.. sabía que volvería.. lo estoy haciendo..
Me deleíto con la contemplación de cada una de las obras de Arte de esta Entrada-Museo de hoy... Todas alegóricas al vino... Y este Poema de Miguel Hernandez..
¡Qué lindo conjunto!
¿Nos tomamos una copa de este nectar de Bacchus, Dionysos..?

¡A tu salud, meine liebe Freudin!
T'estimo molt..dolços petonets, Meme

Meme 27 de septiembre de 2009, 21:53  

Hola amigas. No os olvido...
Gracias por vuestros comentarios.

Un beso.

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