A veces quiero preguntarte cosas
a tus ojos
todo el agua del mar bajó
a mi llanto
En las noches claras,
resuelvo el problema de
la soledad del ser.
Invito a la luna y con
mi sombra somos tres.
Gloria Fuertes
Ayer tarde
volvía yo con las nubes
que entraban bajo rosales
(grande ternura redonda)
entre los troncos constantes.La soledad era eterna
y el silencio inacabable.
Me detuve como un árbol
y oí hablar a los árboles.El pájaro solo huía
de tan secreto paraje,
solo yo podía estar
entre las rosas finales.Yo no quería volver
en mí, por miedo de darles
disgusto de árbol distinto
a los árboles iguales.Los árboles se olvidaron
de mi forma de hombre errante,
y, con mi forma olvidada,
oía hablar a los árboles.Me retardé hasta la estrella.
En vuelo de luz suave
fui saliéndome a la orilla,
con la luna ya en el aire.Cuando yo ya me salía
vi a los árboles mirarme,
se daban cuenta de todo,
y me apenaba dejarles.Y yo los oía hablar,
entre el nublado de nácares,
con blando rumor, de mí.
Y ¿cómo desengañarles?¿Cómo decirles que no,
que yo era sólo el pasante,
que no me hablaran a mí?
No quería traicionarles.Y ya muy tarde, muy tarde,
oí hablarme a los árboles.Juan Ramón Jiménez
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2 comentarios:
Te deseo todo lo mejor para este 2012, mi Musa, siempre cercana..
TQM, mil y un besos..
También para ti, Martine, todos mis mejores deseos.
Un molt fort petó
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