El pescador

>> 17/2/12


Hinchada el agua, espumajea,
mientras sentado el pescador
que algún pez muerda el anzuelo
plácido aguarda y bonachón.

De pronto la onda se rasga,
y de su seno-¡oh maravilla-
toda mojada, una mujer
saca su grácil figurilla.

Y con voz rítmica le increpa:
-¿Por qué, valiéndote de mañas,
hombre cruel, tiras de mí
para que muera en esta playa?

¡Si tú supieras qué delicia
allá se goza bajo el agua,
tal como estas te arrojarías
al mar, dejando en paz la caña!

¿No ves al sol, no ves la luna
cómo en las ondas se recrean?
¿Doble de hermosos no parecen
cuando en las agujas se reflejan?

¿No te seduce el hondo cielo
  cuando su azul, húmedo muestra?
Cuando este aljófar lo salpica,
¿del propio rostro no te prendas?

Hinchada el agua, espumajea,
del pescador lame los pies;
siente el cuidado una nostalgia,
cual si a su amada viera fiel.

Cantaba un tanto la sirena,
todo pasó en un santiamén;
tiró ella de él, resbaló el hombre,
nunca más se dejó ver.

Johann Wolfgang von Goethe

4 comentarios:

Chelo 17 de febrero de 2012, 21:21  

Para que luego digan que las sirenas no existen.
Siempre quedará la duda de lo que pasó.
No lo conocía. Un abrazo

Meme 17 de febrero de 2012, 21:50  

Hola, Chelo.

Yo creo que no volvió y la mujer del pescador esperando en la playa.
Ahí tienes la pintura de van Gogh, que quizás nos resuelva la duda.

Abrazos

ana porras 19 de febrero de 2012, 19:04  

Hola Meme.
Una historia interesante, y pienso que tiene un final inesperado y feliz para el pescador y su sirena.
Un abrazo

ana porras 19 de febrero de 2012, 19:04  

Hola Meme.
Una historia interesante, y pienso que tiene un final inesperado y feliz para el pescador y su sirena.
Un abrazo

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