vuelo sin orillas

>> 28/5/12


Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielorrasos;
para salir volando,
desesperadamente.

Abajo: en la penumbra,
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas
los rumores cansados,
desesperadamente.

Ya todo era silencio,
simuladas catástrofes,
grandes charcos de sombra,
aguaceros, relámpagos,
vagabundos islotes
de inestable riberas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Un resplandor desnudo,
una luz calcinante
se interpuso en mi ruta,
me fascinó de muerte,
pero logré evadirme
de su letal influjo,
para seguir volando,
desesperadamente.

Todavía el destino
de mundos fenecidos,
desorientó mi vuelo
-de sideral constancia-
con sus vanas parábolas
y sus aureolas falsas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Me oprimía lo flúido,
la limpidez maciza,
el vacío escarchado,
la inaudible distancia,
la oquedad insonora,
el reposo asfixiante;
pero seguía volando,
desesperadamente.

Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.


Oliverio  Girondo


4 comentarios:

Olegario 29 de mayo de 2012, 9:39  

Magnífico este poema de Oliveiro Girondo.Parece que te has puesto de acuerdo con Emilio Manuel, que publica el mismo, Un fuerte abrazo.

Meme 29 de mayo de 2012, 10:48  

otro abrazo para ti, Olegario

Carolina 1 de junio de 2012, 23:25  

Adoro este poema, y es muy agradable tu blog.
Saludos.

Chelo 4 de junio de 2012, 15:42  

Volar sin orillas, sin trabas, volar...
Precioso poema.
Venía buscando la entrada nueva y me ha salido esta.
Un abrazo

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