Las tardes de enero

>> 2/1/13


 Sierra de las nieves 

Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
 Una lluvia menuda y monótona
 humedece los árboles secos.
 El rumor de sus gotas penetra
 hasta el fondo sagrado del pecho,
 donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
 ¡Cómo cae la bruma en en alma!
 ¡Qué tristeza de vagos misterios
 en sus nieblas heladas esconden
 esas tardes sin sol ni luceros!
 En las tardes de rosas y brisas
 los dolores se olvidan, riendo,
 y las penas glaciales se ocultan
 tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
 inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
 Y hay un algo de pena insondable
 en los ojos sin lumbre del cielo,
 y las largas miradas se pierden
 en la nada sin fe de los sueños.
 La nostalgia, tristísima, arroja
 en las almas su amargo silencio,
 Y los niños se duermen soñando
 con ladrones y lobos hambrientos.
 Los jardines se mueren de frío;
 en sus largos caminos desiertos
 no hay rosales cubiertos de rosas,
 no hay sonrisas, suspiros ni besos.
 ¡Como cae la bruma en el alma
 perfumada de amor y recuerdos!
 ¡Cuantas almas se van de la vida
 estas tardes sin sol ni luceros!

Juan Ramón Jiménez

3 comentarios:

Chelo 2 de enero de 2013, 17:51  

Venía buscando otra entrada que no aparece que ha pasado con ella?
Me parece muy, muy triste el poema que hoy nos dejas peor muy bonito.
Un abrazo

PD. Por favor pon en las etiquetas el tema que trata el poema además del autor ¿Vale?

Moon 3 de enero de 2013, 16:28  

La nostalgia y el dolor se tocan en sus versos. El invierno convida al recuerdo y mientras evocamos estampas pasadas nos invade una melancolía que impregna el alma.

Triste, y hermoso.... gracias por subirlo.

Un abrazo.

Moon.

Marcos 3 de enero de 2013, 17:59  

Bruna, niebla, lluvia, el invierno nos vuelve nostálgicos a los amantes de la primavera, el sol y la luz.

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